jueves, 4 de octubre de 2012

Pequeño flash al pasado

Volver a entrar en aquella habitación. Es la misma, pero ya no es igual. El olor, el desorden, el polvo...
Ojeas entre las cajas y los libros y ves algo que te hace recordar. Es verdad, eso era mío. Coges aquellos muñecos que en tiempos adorabas, alguna foto que no recordabas, un libro que te apasionaba...
Rebuscas un poco entre viejas historias, encuentras una caja, la abres, hueles los recuerdos, sonríes.
Suena una musiquita y una bailarina te ofrece sus elegantes movimientos, te quedas un rato escuchando, recordando la primera vez que la viste, la de veces que la escuchaste, lo que te gustaba.
Te sientas y miras a tu alrededor, ya nada de aquello forma parte de ti, a pesar de ser tu pasado, ya casi no recuerdas.
Abres un pequeño joyero, te pones un minusculo anillo de oro que te recuerda los finos que eran tus deditos de pequeña y te sorprendes de que aun te valga.
Sonríes.
Decides llevártelo para tenerte cerca, para recuperar algo de aquella inocencia, de la limpieza de aquellos años.
Vuelves a tu vida, a la rutina, a los problemas, a los pequeños momentos de soledad, y de repente te encuentras jugando con un pequeño anillo y sonríes, y te transportas por un instante al pasado, y el sol calienta tu cara y los recuerdos mecen tus sueños, y tu sonrisa dibuja un mañana.

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