lunes, 2 de julio de 2012

Llegó el momento

Si, llegó el momento. Siempre llega un momento. Llega un momento en el que te das cuenta de que los sueños se esfuman. Un momento en el que te das cuenta de que la vida te obliga a hacerte mayor, a ver la realidad de las cosas aunque no quieras, aunque duela.
Supongo que ha llegado mi momento, miras hacia atrás y haces balance. Puedes decir que no ha estado mal, a pesar de que los últimos 3 años no hayan sido demasiado buenos. Lo peor viene después. Toca mirar el presente y levantar la vista hacia el futuro.
El presente lo conoces demasiado bien, y no quieres prestarle atención porque no es lo que te hubiera gustado. Además, siempre pensabas que todo mejoraría, que el futuro estaba lleno de posibilidades, de esperanzas y sueños. Pero tocas la realidad, y el futuro se escapa... es más incierto que nunca, y totalmente desesperanzado.
Y de repente te encuentras escribiendo, como si el tiempo no hubiera pasado, como cuando venias aquí a desahogarte, o simplemente pasar el rato. Pero ya nada es igual. 
Todo ha cambiado demasiado, incluso tú.
Y que nos queda por pensar ahora. Que hay que hacer cuando eres tan consciente de la realidad que nunca quisiste ver. 
Ahora toca volverse loco, armarse de valor, vivir como si no existiera un mañana, porque la realidad es que no existe, solo es un espejismo.
Hoy es solo hoy, solo este momento, y estas sola frente al ordenador. Esa es la realidad, nacemos y morimos solos. Bueno, solos no, con nosotros mismos. Así que eso es lo que de verdad importa. Estar bien con uno mismo.
Toca ser egoísta, toca pensar solo en mi. Única y exclusivamente en mi.
Toca despojarse de la buena educación, de la preocupación por los demás, de la moral y la ética, de la responsabilidad. Total...a quien le importa? Nadie valora esos aspectos, así que, porqué molestarse?
Desde luego, a veces dan ganas de gritar hasta quedarse sin voz, sin aire y sin sentido...